En este mundo, normalmente, todo se rige por leyes, pero las personas generalmente osan pasar por encima de otras para conseguir títulos, dinero, reconocimiento y demás cosas que necesita el ser humano para sentirse mejor, supliendo una necesidad. Muchas han tenido que pasar malos tiempos con su empresa dado a que el ocio genera que las personas hagan mal sobre las otras. Sabiendo esto, se debe estar muy consientes y pendientes de este tema por el bien de nuestra empresa. Pero aún así, protegiendo nuestra empresa y tomando la mayor precaución, ¿por qué se genera tanta ilegalidad en las campañas y en la competencia que se pasa por alto?
Hoy en día hay un ítem que todos los publicistas deben manejar y que al menos algo deben aprender en la universidad y se llama ética en la publicidad. Los mayores representantes del pontificio consejo para las comunicaciones sociales tienen ideas claras como “la información suministrada por los medios está al servicio del bien común. La sociedad tiene el derecho a la información basada en la verdad, la libertad, la justicia y la solidaridad” . Esto influye mucho en las leyes manejadas hoy en día, ya que defienden o cobijan al consumidor con todos sus derechos.
Podemos inferir que la publicidad es un medio en el cual se transporta información y que esta información tiene como destino nuestro consumidor, el cual toma cada parte de la información que le brindamos como un modelo a seguir. Rigíendose a la psicología, efectivamente debemos tener en cuenta cada actitud del consumidor y aprender, con la experiencia, a manejar la información para no salir desfavorecido.
Jack Trout afirma en su libro La guerra en la mercadotecnia: “Para obtener éxito hoy en día la empresa debe orientarse al competidor. Debe buscar los puntos débiles en las posiciones de sus competidores y después atacarlos mercadotécnicamente”. Esto puede ser tomado como mala información y puede llevar a cualquier gerente de cualquier empresa a cometer abusos tanto contra el competidor como contra el consumidor. Muchas veces nos sucede que atentamos agresivamente contra el competidor en cualquier ámbito, omitiendo la moral y las leyes que lo cobijan.
Se han dado casos en los cuales una empresa debe pagar por atentar contra otra, hablando de competencia desleal, ya que se utiliza un abuso de información para demeritar a la otra empresa o persona. Data el diario la república: Comcel reclama indemnización por abuso de su información en contra de su reputación. Entra el caso a estudio (…) y pide que se hagan efectiva la protección de sus derechos. Esto nos indica que las leyes efectivamente se hacen cumplir y que si uno hace las cosas por el derecho saldrá muy favorecido. El problema es que muchas veces no tomamos las precauciones debidas para proteger nuestra compañía y obtener los derechos.

Todo esto es fácil, como tener un derecho de autor el cual si no lo obtengo muchas personas podrían utilizar mi información. Queda claro que las leyes publicitarias si se hacen efectivas, tan solo que toman su tiempo y precauciones previas; es decir: “La justicia llega pero se demora”.